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«Yo te voy a hacer que entiendas. Voy a enseñarte el camino que debes seguir, y no voy a quitarte los ojos de encima. No seas como los caballos ni como las mulas, que no quieren obedecer, y que hay que sujetarlos con la brida y el freno, pues de lo contrario no se acercan a su amo.» (Salmo 32:8-9).

En estos dos breves versículos Dios nos da una gran lección acerca de su dirección. Podemos construir una gran fe sobre el fundamento de saber que Él está dispuesto a llevarnos y guiarnos en todo.

Sin embargo, la Palabra de Dios dice que una persona puede ser un creyente que goza de todos los beneficios espirituales de ser un hijo de Dios y aun así, seguir siendo una mula terca cuando se trata de someterse a la guía y dirección en los caminos de Dios. El Señor le dijo a Israel, "Cuarenta años estuve disgustado con la nación, y dije: Es un pueblo que divaga de corazón, Y no han conocido mis caminos" (Salmo 95:10).

Piense en lo que Dios estaba diciendo: "Después de cuarenta largos años de recibir Mi tierna guía y milagrosa liberación, ellos todavía no tienen la menor idea de la forma en que yo trabajo. Jamás trataron de entender mis principios para dirigirlos, Para ellos, mis principios para guiarlos fueron sólo una serie de bendiciones sin relación, nada más que una puerta abierta para salir de la crisis".

Personalmente, estoy cansado de ser un cristiano con cabeza de mula sin la comprensión clara de los principios de la dirección de Dios. Yo no quiero que Dios diga de mí: "Sí, David fue perdonado. Él oró y lo liberé de problemas una y otra vez. De hecho, le guie de formas maravillosas y mi mano estuvo sobre él. Pero en su corazón, nunca tuvo un conocimiento firme de mis caminos."

Amado, no haga que el Señor sea severo con usted en Su dirección. No sea como el mulo, sin entendimiento. Dios no quiere ladrar instrucciones a sus hijos ni obligarnos a cumplir sus órdenes. Dios quiere un pueblo que le conoce lo suficientemente bien como para moverse con el impulso más breve.



 
 
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“Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mateo 14:24-27).

Los discípulos estaban tan agobiados y tan abrumados repentinamente, que la sola idea de que Jesús estaba cerca cuidando de ellos era absurda. Probablemente uno dijo: “Esta es la obra de Satanás. El diablo salió a matarnos, por todos los milagros de los que hemos formado parte.” Otro dijo: “¿Dónde nos equivocamos? ¿Quién de nosotros tiene pecado en su vida? ¡Dios está enojado con alguien en esta barca!” Otro podría haber preguntado: “¿Por qué nosotros? Estamos haciendo lo que Él dijo que hagamos. Estamos siendo obedientes. ¿Por qué esta tormenta repentina?”

Y en la hora más oscura “Jesús vino a ellos.” ¡Qué difícil debe haber sido para Jesús esperar en el borde de la tormenta, amándolos tanto, sintiendo cada dolor que sentían, queriendo tanto evitar su sufrimiento, anhelando hacer algo como un padre por sus hijos en problemas. Sin embargo, él sabía que nunca lo podrían conocer completamente o confiar en Él hasta que toda la furia de la tormenta cayera sobre ellos. El se revelaría solamente cuando ellos hubiesen llegado al límite de su fe. La barca no se habría hundido, pero su miedo los habría ahogado más rápido que las olas golpeando la embarcación. El temor de ahogarse era por la desesperación, no por el agua!

“Y los discípulos, viéndole…se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma!” (Mateo 14:26).

Ellos no reconocieron a Jesús en esa tormenta, vieron un fantasma: una aparición. La idea de Jesús estando tan cerca, siendo participante de todo aquello que estaban pasando, ni siquiera entraba en sus mentes.

El peligro que todos enfrentamos es no ser capaces de ver a Jesús en nuestros problemas. En lugar de eso, vemos fantasmas. En el mismísimo momento en que el temor alcanza su punto más alto, cuando la noche es más negra, la tormenta es más furiosa, los vientos son más fuertes y la desesperanza es abrumadora, Jesús siempre se acerca a nosotros para revelarse como el Señor de la inundación: el Salvador en las tormentas.

“Jehová preside en el diluvio, Y se sienta Jehová como rey para siempre” (Salmo 29:10).


 
 
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El pecado de idolatría trajo la terrible ira de Dios hacia su propio pueblo. Ésta lo enfureció más que ningún otro pecado en el Antiguo Testamento, tanto que Él declaró: “Los hijos recogen la leña, los padres encienden el fuego y las mujeres amasan la masa para hacer tortas a la reina del cielo y ofrendas a dioses ajenos, para provocarme a ira.” (Jeremías 7:18).

Ésta es la declaración de Dios en contra de la idolatría en el Antiguo Testamento, y Él la odia de la misma manera hoy en día. La idolatría trae consigo Su ira sobre cualquier generación, incluyendo a la moderna.

Una nueva idolatría está aconteciendo en nuestro mundo actual. No, nosotros no vemos más a gente postrada ante imágenes hechas. En su lugar, la idolatría moderna seduce a multitudes a través de su sutileza y inteligencia. Aún ésta enfurece a Dios más que ninguna otra idolatría del Antiguo Testamento.

“Estoy asombrado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren alterar el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anuncia un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. (Gálatas 1:6-8).

Este “otro evangelio” que Pablo menciona es el mensaje de salvación sin la cruz. La gran idolatría de nuestro día es el hacer a un lado el mensaje de la cruz de Jesucristo.

La cruz - incluyendo sus demandas y esperanzas- es el mismo corazón del evangelio. Cualquier adoración, congregación, cualquier cosa que se llame iglesia es mera idolatría si la cruz no está en el centro. Tal adoración es completamente de otro espíritu y Dios no tiene nada qué ver con ella. Sin la cruz todo lo que resta es paja - un evangelio pervertido, algo desde el fondo del infierno. Es más ofensivo para el Señor que la idolatría de Israel.

“Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo. (Juan 12:32). Por “levantado de la tierra” Jesús se refiere a Su crucifixión. Él fue levantado delante del mundo entero en la cruz, como una imagen de Su gran sacrificio por nuestros pecados.


 


 
 
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Muchos cristianos creen que Dios se deleita sólo castigándonos y corrigiéndonos ¡No es así! La Biblia nos dice que Él no se place disciplinándonos. Por el contrario, Jesús dice: "No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino" (Lucas 12:32). Él nos asegura: "Te daré todo lo que necesitas porque mi corazón está puesto en bendecirte."

En ninguna parte de la Biblia encontramos a Jesús maldiciendo a nadie (la única cosa que maldijo fue una higuera). Ningún predicador, apóstol, profeta o pastor en la historia bendijo personas más que Jesús mismo. Él pronunció bendiciones en todas partes donde estuvo.

Considere el Sermón del Monte en Mateo 5. Jesús dijo: "Bienaventurados los pobres de espíritu. Bienaventurados los que lloran. Bienaventurados los mansos. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia. Bienaventurados los misericordiosos, los pacíficos, los perseguidos, los insultados". Dondequiera que Jesús estuvo dijo: "Bendito... bendito... bendito."

Jesús tomó a los niños en sus brazos y los bendijo. Bendijo a los que tenían banquete para los pobres, lisiados, cojos y ciegos: "Él levantó sus manos y los bendijo" (Lucas 24:50).

Me conmueve profundamente que las últimas palabras de Jesús antes de dejar a sus discípulos, fueron palabras de bendición. Lucas dice: "Entonces les abrió el entendimiento para que comprendiesen las Escrituras" (Lucas 24:45). Y luego ". . . los bendijo "(versículo 51).

En este punto, usted puede estar pensando, "Yo puedo entender cómo el Señor bendice a los niños o a los nuevos creyentes, o incluso a cristianos en países pobres que necesitan milagros sólo para tener alimentos. Podría ver como Él bendice a creyentes encarcelados en el extranjero y, milagrosamente, les proporciona revelaciones gloriosas de sí mismo. Pero ¿a mí? Bueno, yo nunca me he considerado a la altura de la luz que he recibido y no me siento digno de sus bendiciones."

Amado, yo espero que entienda ahora que usted nunca será digno de las bendiciones de Dios. Nadie gana Sus bendiciones. Más bien, Él viene a nosotros solamente por su gracia y misericordia y nos otorga bendiciones espirituales más allá de nuestra comprensión.



 
 
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Todo el infierno tiembla por la oración eficaz y ferviente de un solo creyente. La poderosa oración de sólo un intercesor suena como furiosos truenos en las cavernas de condenación. Ni un solo centímetro de espacio en el infierno no se ve afectado por un creyente que se niega, toma su cruz y sigue a Cristo con todo su corazón.

Sin embargo, hay que recordar: El alma que clama con angustioso anhelo la profundidad de Cristo se convierta en el foco central de la conspiración de interrupciones de Satanás.

Un pastor me escribió, diciendo: "Mi mayor lucha no es con algún pecado secreto de la carne, sino ¡con mantener una vida constante de oración y estudio de la Palabra de Dios! Satanás rara vez me tienta con el pecado sexual, pero me mantiene tan ocupado con los asuntos cotidianos de la vida que mis tiempos de oración y de estudio se ven perjudicados. Yo no permito que esto suceda intencionalmente pero quedo atrapado en todo tipo de proyectos e interrupciones; este ciclo se repite una y otra vez y Satanás me está robando mi tiempo con Dios."

Al igual que millones de otros sinceros cristianos, este querido pastor es víctima de una conspiración demoníaca de interrupciones. Y el objetivo principal del diablo en estos ataques es el lugar secreto de oración. Entonces, ¿cómo hace el diablo para tener a los creyentes fuera de este “temible” lugar secreto? ¿Les tentará con imágenes eróticas, calmando los pensamientos escapistas a través del alcohol o las drogas, o con sueños de fama y prosperidad?

No, ¡nunca! El diablo sabe que la persona en unión con Cristo no se verá tentada por tal vulgaridad. En cambio, el viejo zorro pretende interrumpir y obstaculizar al creyente todo lo posible para entrar en la presencia de Dios y estudiar su Palabra.

La comunión en oración y el estudio de la Palabra de Dios no pueden ser opcionales. Su pensamiento no puede ser simplemente que usted debe orar, sino que no puede sobrevivir sin la oración. Job dijo: "Guardé las palabras de su boca más que mi comida" (Job 23:12).

Sólo cuando orar sea lo suficientemente importante para Usted, sólo entonces… ¡sacará tiempo para hacerlo!



 
 
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El arrepentimiento significa más allá que decir, “Señor, yo estoy mal.” Este también significa, “¡Señor , Tú estás en lo correcto!”

Arrepentimiento significa enfrentar la verdad acerca de su pecado -una verdad que debe terminar ahora. Es un momento de verdad crítico, un lugar donde usted reconoce, “ Yo no puedo continuar en mi pecado, necesito al Espíritu Santo viviendo en mí. Si no lo hago, yo perderé todo. Señor, tú estás en lo correcto acerca de la muerte que está trayendo a mí este pecado. Veo que si continúo en él, éste me a va destruir a mí y a mi familia. Dios, no tengo excusas.”

En otras palabras, el arrepentimiento es la confrontación con su pecado. La batalla es peleada delante de usted en la cruz - toma lugar en el momento en que el Espíritu Santo trabaja en usted.

La misma verdad se aplica a la auto-negación. En corto, la auto-negación es una confrontación que sostiene, “¡El pecado termina ahora - en este momento!” Opuesto a lo que muchos “predicadores consoladores” dicen, la auto-negación no es una clase de dolor del corazón que usted tiene que lidear con, o una infirmeza de su carne. Cuando Pablo dice, “Yo muero continuamente,” él simplemente quería decir, “Yo tengo que negar que puedo  continuar en pecado y que así poseer el favor de Cristo. Yo no tengo un exención de parte de Dios para continuar bajo pecado solamente porque hago buenas obras. ¡No! Yo estoy de acuerdo con la Palabra de Dios y niego todos mis derechos de continuar en pecado.”

La gloriosa verdad del evangelio es que si nosotros morimos con Jesús, nosotros también podemos entrar en la gloria de Su resurrección y tener una nueva vida. Su cruz es nuestra cruz, Su muerte es nuestra muerte, Su resurrección es nuestra resurrección, a través de nuestra identificación y unión con Él. Esta es la verdadera cruz que cargamos.

Aún así es esta cruz la que muchos llamados ministros del evangelio han desechado. La verdadera cruz no son solamente palabras llenas de amor descritas por el sufrimiento y derramamiento de sangre de nuestro Salvador en el Calvario. No, el verdadero significado de la cruz es que Jesús derramó su sangre y murió para que nuestras almas pecadoras y enfermas pudieran obtener una gloriosa libertad - para romper cada cadena de pecado que nos ataba.
 
David Wilkerson 

 
 
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Cuando yo era un pastor joven en Pennsylvania leí muchos libros acerca de hombres de Dios que habían llevado estilos de vida sencillos. Esto parecía ser la respuesta a mi deseo de ser usado por Dios. En ese tiempo yo conocí a un pastor que hablaba con gran autoridad, él era un héroe para mí. Él guió mi vida a una total simplicidad, habitando en un lugar pequeño y solamente siendo propietario de mi ropa.

Eso era lo que yo entendía sobre el negarse a sí mismo -un estilo de vida Espartano. Yo pensé, “Esto es lo que yo anhelo. Yo puedo ser una fuente poderosa para ti si tú solamente vacías mis armarios, los regalas y me dejas con dos cambios de ropa. Yo puedo vender mi auto y comprar uno barato. Yo puedo comprar una casa vieja y poco atractiva. Yo puedo dejar a un lado un buen filete de carne por una hamburguesa. Yo puedo poner un buen ejemplo al no desear cosas materiales en la tierra.” Más bien con todo esto yo estaba diciendo, “Si yo solamente pudiera sufrir lo suficiente - si solamente yo pudiera hacer a un lado mi carne y ser más espiritual - yo podré servir al Señor con verdadero poder.”

Mas tarde mi héroe empezó a enseñar falsa doctrina y muchas vidas fueron destruídas por ello. Fue en ese momento cuando el Señor me dijo, “Esto no es de lo que se trata la victoria, David. La victoria no se trata de ti - es Mía.”

Amado, es en ese mero instante en que Jesús viene a nosotros y nos dice, “Toma mi mano y sígueme - en Mi muerte, en Mi sepulcro y Mi resurrección. Mira hacia la cruz. Abrázala y agárrate de mi victoria. Es allí donde la crucifixión de tu carne toma lugar.”

Sí, el morir en Cristo es un acto de fe. Nosotros tenemos que considerarnos a nosotros mismos muertos en pecado y vivos para Dios a través de nuestro Señor Jesucristo. Cuando Pablo dice que él quiere conocer a Cristo en el poder de Su resurrección y ser partícipe Sus sufrimientos, él está hablando acerca de la resurrección y sufrimientos mismos de Cristo - no de nadie más.

“Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte,” (Filipenses 3:10)


 
 
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María Magdalena representa a la novia cuyo corazón está completamente entregado a Cristo. La vida de esta mujer está marcada por su amor y afecto por Jesús.

María Magdalena no fue una gran teóloga. Cuando los discípulos se juntaron para discutir asuntos profundos acerca de la cruz, ella probablemente permaneció en silencio, pues las mujeres en ese tiempo rara vez hablaban en público sobre cuestiones espirituales en la presencia de los hombres. Sin embargo, ella tenía algo que ellos no poseían - ¡ella tuvo una revelación!

“El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.” (Juan 20:1). María vino a la tumba mientras otros todavía dormían. Cuando ella encontró la piedra removida y el cuerpo de Jesús desaparecido, ella corrió para encontrar a Pedro y a Juan.

Cuando los discípulos llegaron al sepulcro, ellos entraron y vieron los lienzos bien doblados - pero no el cuerpo. Ellos comprendieron claramente que Jesús no estaba allí. Entonces, la Biblia dice de los dos discípulos “...vio, y creyó” (versículo 8) Ellos recordaron las palabras de Jesús hacia ellos acerca de Su resurrección en el tercer día. Dos versículos adelante leemos, “Y volvieron los discípulos a los suyos.” (versículo 10) Ellos estuvieron satisfechos al saber que Jesús ya no estaba más allí, por tanto regresaron a sus labores diarias.

¿Acaso no es esta la iglesia de hoy? Muchos cristianos dicen, “Yo he visto el poder del evangelio, entonces, por supuesto que yo creo.” Ellos identifican su relación presente con Jesús por mero conocimiento mental. ¡No sucedió eso con María! Conocimiento no fue suficiente para ella. Ella quería a Jesús mismo y ella no se iba a mover “Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro” (versículo 11).

El espíritu de María estaba clamando, “Este mundo es intolerable sin Él. No me puedo ir a casa.” Ella simplemente amaba al Señor y tenía la determinación de pararse en esa tumba hasta que su quebrantado corazón encontrara respuestas. Pronto, el corazón devoto de María le trajo una visitación divina.

“...mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.” (versículos 11-12).

Mientras los otros discípulos regresaron a su casa, María estaba viendo lo que nadie más pudo haber visto -porque su corazon estaba entregado a Jesús.

 


 
 
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La incredulidad, incluso en su forma más leve es abominable a Dios. Es un pecado condenatorio, que destruye el alma. Dificulta la obra de Dios en nosotros y es el pecado detrás de todo alejamiento de Dios.

Puedes estar totalmente desprendido de todas tus posesiones terrenales y anhelar la venida de Jesús. Puedes estar oyendo predicación sólida y cantar alabanzas a Dios en Su casa y puedes devorar la Palabra de Dios cada día. Pero a menos que estés orando: “Oh, Dios, hazme oír esta palabra en mi hombre interior, hazme creer que puedo aplicarla y que se convertirá en vida para mí”, hasta entonces no tiene efecto alguno. Lo que escuchas debe ser mezclado con fe.

“Pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2). Deja que esas palabras penetren: “A menos que lo que lees y escuchas predicar sea mezclado con fe, ¡No tiene ningún valor para ti!”

La Escritura dice: “[Jesús] es fiel al que le constituyó, como también lo fue Moisés en toda la casa de Dios” (Hebreos 3:2). ¿De qué manera se les midió su fidelidad? ¿Cómo eran ellos realmente fieles en todas las cosas?

Ellos eran tenidos por fieles, porque nunca dudaron de la palabra del Padre celestial para ellos. Ellos sabían que Dios haría lo que Él dijo. Verás, la fidelidad es simplemente creer que Dios cumplirá Su Palabra.

En este sentido, Jesús y Moisés tenían “firme hasta el fin [su] confianza del principio” (Hebreos 3:14). Ellos no tenían una clase de fe con altibajos, o que se enfría. ¡Su fe nunca vaciló! 

Así como Jesús fue fiel en Su confianza en el Padre, nuestra fidelidad será medida por el mismo estándar: “Pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.” (Hebreos 3:6). 

Cuando aumentan nuestras pruebas y la batalla se hace más intensa, nuestra carne puede agotarse. Con el tiempo, muchos cristianos permiten que el miedo y la duda vayan entrando. Ellos pierden su abandono en Dios, su fe infantil en Él, y el cuestionamiento invade sus corazones.

Al mirar el camino que me queda de vida, veo un tiempo limitado. Y lo que quiero más que cualquier cosa es estar gozoso en la esperanza, firme hasta el fin
.


 
 
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Hoy en día, en la jerga cristiana se ha vuelto muy común el término "sobrenatural" para referirnos a nuestro Dios, pero, ¿es nuestro Dios sobrenatural?.

Para comenzar este análisis, veamos el significado de esta palabra.
Según la R.A.E.
  • Sobrenatural: 1. adj. Que excede los términos de la naturaleza.

Sin embargo, en Wikipedia encontramos la descripción de cómo la sociedad actual utiliza esta palabra y a qué hace referencia en el hablar cotidiano.

  • Lo sobrenatural (del latín: súper, supra "arriba" + natura, naturalis "naturaleza") es el término utilizado para definir algo que se tiene como por encima, que excede o está más allá de lo que se entiende como natural o que se cree existe fuera de las leyes de la naturaleza y el universo observable.1  Los temas sobrenaturales son a menudo asociadas con la idea de lo paranormal y lo oculto. En las sociedades seculares, los milagros religiosos suelen ser percibidos como afirmaciones sobrenaturales, al igual que los hechizos y maldiciones, la adivinación, y el más allá. Características de los fenómenos propuestos como sobrenaturales son la anomalía, la singularidad, y falta de control. Por lo tanto, las condiciones en que tales fenómenos se cree que se manifiestan no pueden ser reproducibles para examen científico.
http://es.wikipedia.org/wiki/Sobrenatural

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Con esta definición vemos que este término en el lenguaje coloquial está siempre relacionado con lo “paranormal”, y es por eso que esta palabra es usada comúnmente haciendo alusión a lo “mágico” pero también a lo divino y es aquí donde se mezclan las cosas.

Muchas películas y series televisivas llevan este nombre. El más común es la serie “Sobrenatural” (Supernatural), donde personajes divinos se entremezclan con todo tipo de historias “del más allá”, demostrando claramente cómo las personas actualmente están dando uso a este término, asociándolo directamente con el ocultismo.

Ahora bien, últimamente, en especial en la última década, este término entró  en el vocabulario cristiano propagándose rápidamente, en especial a través de la música, es más, hay cientos de sitios cristianos que hablan del Dios “sobrenatural”.


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Volvamos a la pregunta, ¿es Dios sobrenatural?

¡Por supuesto que no!, porque la naturaleza de Dios es el “poder”; Jehová es Dios “Todopoderoso”, esa es su característica principal, es Omnipotente, todo lo puede, es parte de su esencia y por ende de su “naturaleza”. En otras palabras, el PODER es parte la naturaleza de Dios, nuestro Dios es 'naturalmente' TODOPODEROSO y no "sobre"natural.

Los brujos y hechiceros sin embargo se mueven en el mundo de lo sobrenatural, esa es la dimensión donde ellos operan a través de los poderes de las tinieblas.

Tampoco encontramos la palabra 'sobrenatural' en la Biblia; cuando los autores hacían referencia a hechos que sobrepasaban el entendimiento hablaban de hechosextraordinarios” o “maravillosos.

Hechos 19:11  Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo…

Éxodo 34:10
Y él contestó: He aquí, yo hago pacto delante de todo tu pueblo; haré maravillas que no han sido hechas en toda la tierra, ni en nación alguna, y verá todo el pueblo en medio del cual estás tú, la obra de Jehová; porque será cosa tremenda la que yo haré contigo.

Salmos 145:5
En la hermosura de la gloria de tu magnificencia y en tus hechos maravillosos meditaré.

 Juan 9:30
Respondió el hombre y les dijo: --Pues esto es lo maravilloso, que vosotros no sepáis de dónde ha salido, y a mí me abrió los ojos.

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Tanto poder tienen las palabras que salen de nuestra boca, que tendríamos que tener más cuidado al hablar. En un concierto cristiano se oyó al público orar así: “queremos entrar en lo sobrenatural”, “queremos ir a la dimensión sobrenatural”, y fue un famoso cantante quién guió en  oración a todo un auditorio, de más de veinte mil personas que acompañaban la oración como si nada.

Tal vez parezca poca cosa, o muchos digan que es irrelevante, pero para Satanás no lo es, y aprovecha cada cosa que decimos en nuestra contra, para entrar en las vidas y destruír.


Proverbios 18:21
La muerte y la vida están en poder de la lengua, Y el que la ama comerá de sus frutos.


Jehová es el mismo de ayer, hoy y siempre, y sus palabras no cambian ni variarán, el mismo Dios que habló a Moisés y es el que nos habla hoy, y estamos seguros que no se presentará jamás como un “dios sobrenatural”, porque en la Biblia jamás se presentó así.

Jehová de los ejércitos continúa siendo el gran Yo Soy, el Todopoderoso.

Hermanos, estamos en los tiempos del engaño, y el enemigo de nuestras almas anda “como” león rugiente, seámos sabios, y, si usamos ese término, hoy hablemos como Dios nos enesña y no le demos ningún lugar al diablo.

Salmo 136:1-4  
Alabad a Jehová, porque él es bueno,
Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses,
Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores,
Porque para siempre es su misericordia.
Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.




Sus hermanos de 
Ruge el León de la tribu de Judá


PD:
Aclaramos que en publicaciones hechas en esta página, aparece la expresión sobrenatural relacionada con Dios, pero como día a día vamos aprendiendo queremos compartir con ustedes este conocimiento.
2da. de Pedro 3:18 
Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. 
A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.